
Si hay una planta que despierta pasiones entre los amantes de la jardinería es el rosal. Una de las floraciones más hermosas que existen, y que despiertan una duda generalizada: cómo cuidar las rosas para que duren más y poder alargar su presencia. Una manera de contar con la flor que recibe el sobrenombre de la dama del jardín en plenitud un poquito más.
CUIDADOS IMPRESCINDIBLES DEL ROSAL :
La plantación, factor clave
Darle el suelo que necesita
Un buen drenaje, fundamental
Control de plagas
Poda en pleno invierno
Es importante que cuando la planta comience a rebrotar en primavera eliminemos los chupones. Esos tallos que crecen directamente del tallo principal de la planta, y que son únicamente ladrones de nutrientes. Este tipo de ramas no florece, pero sí puede provocar que el rosal no tenga recursos para hacerlo en condiciones. Es recomendable podar lo más cerca posible del tronco, y siempre en bisel opuesto. De esta manera, no podrán acumular agua y rebrotar para continuar agotando la planta.
Si en tu caso tienes el rosal en una maceta, deberás regarlo cada día en verano y cada tres días en los meses fríos. Si de lo contrario, tu rosal está en exterior, tendrá acceso a más humedad en la tierra y, por tanto, aguantará más tiempo sin agua.






